domingo, 21 de mayo de 2017

Lo que te has perdido...

Hola, sí, soy yo, ese fantasma de tu pasado, ese que se ha ido y que con esto se despide… y es que la vida da tantas vueltas que al fin te he olvidado, puede que tú también lo hayas hecho o que me pienses de vez en cuando, pero eso, eso ya no importa.

El reloj sigue caminando y las olas no han dejado de sonar, sigo caminando descalza, cubriendo de arena mis pasos, pero no te equivoques ya no temo a nada. Y sí, ha sido duro llegar hasta aquí, he derrochado lágrimas y he comprado esos helados que todo el mundo dice que sientan bien y aunque no han servido lo he conseguido.

No te equivoques, no te escribo porque te extraño, simplemente lo hago para que te des cuenta de lo que has perdido, porque mi vida sigue bailando y yo salto en bares, rio, sueño y me enamoro de mi misma, de mi reflejo en el espejo, ahora soy yo más que nunca, más yo que cuando miraba las estrellas, más yo que cuando te tenía como el faro que guiaba mi futuro.

Ahora tengo alas y existo, y vuelo y soy libre, y viajo y abrazo y beso, y no te recuerdo, ahora canto y sonrío y todo eso…

 es lo que te has perdido.

sábado, 8 de abril de 2017

Mi rosa del desierto

A los 20 la vida parece una canción, con sus altos, con sus bajos,con sus fuertes, con sus silencios, con sus rips y sus solos. Una canción que simplemente suena.
Por suerte, mis 20 no son como los 20 del resto del mundo, yo tengo una vida alternativa, una vida de arena.
Arena que esta llena de rosas en medio de un desierto en ruinas.
De rosas que simplemente quieren mar y libertad. Rosas pequeñas, rosas niñas, que te enseñan a apreciar el tiempo que pasa y que algunos lo llaman vida.
Rosas que aprecian las cosas simples, que te enseñan lo que es la belleza, que te muestran que las lágrimas no siempre son de tristeza.
Mis rosas luchadoras, mi rosa de hierro esa que se mantiene fuerte, mi rosa que grita "no pasa nada".
Mi rosa que sonríe en medio de ese campo de arena.
Mi pequeña y sonriente rosa del desierto, vuelve, que te espero en las nubes, en el mar desértico, en las olas de tu risa, que te espero en tu locura, en unos acordes de una guitarra, que te espero en la isla del verano eterno, en la casa que tu has convertido en hogar.

lunes, 13 de marzo de 2017

Cobarde

Ya no me miras,
Me perdiste en aquel año en el que prometimos que no iba a ser el último.
Y yo tan  ilusa me perdía entre tus lunares.
Ahora, un tanto cobarde, me escondo entre letras que jamás serán publicadas.
Me oculto en notas de un viejo violín desafinado, invocando tu presencia, esa que  nunca fue mía.
Ahora por suerte, me refugio tocando, intentando olvidar aquello que nunca hicimos.
Tú y tu jodido amor, ahora te odio por no darme aquel puto beso en aquella horrible piscina salada.

Ya no me miras, te has ido y yo mientras me he encontrado.

jueves, 26 de enero de 2017

Él y su comienzo


“Y ahí está él, sonriendo.
El hombre que a veces se vuelve niño.
El aventurero amante de las dos ruedas.
Aquel que sueña con naturaleza.
El que dejó de ser frío para volverse cálido.
El que dejó de ser bruto para poder amar.
Aquel que convirtió mi invierno en un infinito verano.
Aquel que besa con cautela y que solo a veces
se deja llevar por las caricias apasionadas,
que se alargan hasta la madrugada.
Él, que sin ser romántico sorprende
y besa sin contenerse.
Él y solo él, que ha hecho de un mes
algo más que un simple comienzo”.

Broken Arrows




—¿Estás segura de querer ir? —pregunté mientras me revolvía el pelo con ansiedad tratando de olvidar así la discusión que habíamos tenido minutos antes.
—Ya te he dicho que si —dijo ella mirándome enfadada— voy a preparar la maleta.
—Espero que este viaje nos ayude a empezar desde cero— susurré más para mí que para ella.
Me senté en el pequeño sofá que aún seguía oliendo al perfume que llevaba puesto, justo el que yo le había regalado cuando… éramos felices. Me revolví en el sofá con  frustración, mientras una lágrima corría atrevida por mi mejilla; no entendía como habíamos llegado a tal extremo, si seguíamos así la cosa terminaría y eso es lo que me daba mayor miedo. Definitivamente las flechas de Cupido con las que una vez la enamoré ya no funcionaban, y como decía la canción de Chris Daugthry-Broken Arrows, mis flechas ahora estaban rotas y tan rotas que ni siquiera yo podía arreglarlas. Esto comenzaba a agotarme psicológicamente hablando, había hecho mil cosas para solucionar las cosas, hasta una noche antes de que ella llegará del trabajo preparé una cena sorpresa con un buen vino, llené la sala de velas e incluso escribí en post-it todos y cada uno de los momentos que me habían encantado pasar a su lado, y con esa cena vino el  regalo inesperado un viaje a París, la ciudad de sus sueños.

—Vaya, esto es increíble — se acercó más aún a la ventana emocionada y con una sonrisa se quedo mirando la majestuosa punta de la Torre Eiffel, la cual se veía desde allí.
—Las vistas son preciosas —dije acercándome aún más a ella, abrazándola por la espalda.
—Me encanta este sitio, desearía quedarme toda la vida en este ático.
—Me alegra que te guste cielo. ¿Estás lista para ver la ciudad desde otro punto de vista? —Me miró sonrió y supe que estábamos empezando a olvidar todo lo pasado en Madrid. Le devolví la sonrisa incluyendo un pequeño beso en la frente y la cogí de la mano para llevarla a la calle donde otra sorpresa le estaba esperando.
Cuando llegamos a la planta de aquel edificio donde viviríamos un par de semanas, el recepcionista nos entregó dos cascos blancos y me tendió las llaves de lo que iba a ser nuestro vehículo durando todo el viaje. La miré, nos sonreímos y sujetándola de la cintura la lleve hasta donde nos esperaba una Vespa 125U de 1953, de color blanco. Nos montamos en ella y conduje por las calles de París viendo su sonrisa a  través del retrovisor, pasamos el Arco del triunfo, los Campos de Marte, el barrio latino y la última parada fue frente al río Sena, donde cogimos un barco para ver la ciudad de noche, la Torre Eiffel brillaba, y los ojos de ella brillaban aun más, era el viaje que estaba esperando desde niña y se notaba la emoción en su mirada.
Tras la cena en barco, y un pequeño paseo hasta el ático, decidí que era el momento de mostrarle a Paula, lo que había estado haciendo hasta tarde en Madrid, aquello que yo nunca le decía y que provocaba tantas discusiones… me decidí, fui hasta el antiguo tocadiscos colocado al lado de la inmensa estantería de aquel ático de lujo e introduje el vinilo, de pronto sonó aquel tango que ella siempre escuchaba. Me miró tras escuchar el primer acorde de Bust Your Windows, me acerqué a ella, la sujete y comenzamos a bailar juntos como si lleváramos preparando esa coreografía toda la vida, una  vuelta, una apertura, ochos sencillos hacia atrás, otra vuelta, un paso a la izquierda… todo era perfecto, nuestra sincronización, nuestra confianza que se veía al bailar y sobretodo la sensualidad que desprendía el mismo baile. Al acabar la canción comenzó otro tango y seguimos bailando con la misma intensidad, esta vez era uno más clásico nos abrazamos y comenzamos a movernos aún más juntos si se podía.
—Esto es lo que menos esperaba, ¿Cómo es que sabes bailar Carlos?
—Era una sorpresa, he estado tomando clases, por eso llegaba tarde a casa y no te daba explicaciones —le dije abrazándola aún más fuerte.
—Pero… ¿por qué no me lo dijiste antes? Tantas discusiones y ahora es cuando me lo dices.
—Quería sorprenderte eso es todo, y por la mirada que has puesto durante todo el baile parece que lo he conseguido —Me dejó de abrazar y se sentó en la cama cogiendo la copa de champán que anteriormente había dejado a medias—. ¿No te ha gustado?
—Bailas muy bien —dijo mientras miraba al suelo arrojando por su garganta lo que quedaba de aquel burbujeante liquido.
—¿Qué pasa Paula? —pregunté realmente preocupado por su cambio de actitud.
—Nada es solo que estoy un poco en shock por esta revelación, espera un momento voy a desmaquillarme — pronunció bajito mientras se alejaba hacia el baño.
 De pronto la pantalla de su iphone se encendió y ahí lo entendí todo, un mensaje, un solo mensaje de aquel chico al que había conocido en la academia de tango, un simple texto que aclaraba las dudas que yo había tenido durante más de tres meses. Aquello la delataba y me sentía culpable, no eran mis flechas las que estaban rotas era su frágil corazón que ya estaba hechizado por otro.


Hola preciosa, estoy deseando verte, no soporto la idea al pensar que ahora mismo estas con él y no conmigo, vuelve pronto. Te quiere Airam.

Noche y más noche

Noche que nos destapa.
Noche que nos une.
Noche de confesiones.
Noche de amigas.
Noche de soplar a la luna.

¿Creer? ¿Buscar?

Sigo creyendo en ti pero ya no creo en aquello que hicimos bajo el silencio de la marea, envueltos en estrellas, curvando nuestros cuerpos, complicando el camino que tomamos. ¿Y ahora que pasa si ya no puedo tocarte? Si ya te has ido y me has olvidado pero mis lágrimas siguen llamándote mientras mi corazón sigue buscándote